En “Póstuma”, del argentino Ignacio Tamagno, el luto por su hija lleva a un padre a recostarse y dejar pasar el tiempo hasta que las plantas comienzan a cubrirlo. Una invitación a reflexionar sobre nuestros estilos de vida.
“Póstuma” es un monólogo escrito y dirigido por Ignacio Tamagno en una coproducción chileno-argentina que trae a escena un relato íntimo sobre el modo en que vivimos y sobre nuestra especie sobre el planeta.
Una adolescente se suicida como forma de protesta política. Su padre se recuesta en su cama y, siguiendo sus últimas instrucciones, deja pasar el tiempo. Por dos años, su casa y su cuerpo son tomados por las plantas e insectos.
Bajo esta premisa, el texto invita al público a reflexionar sobre muchos temas que nos aquejan como sociedad: “Deberíamos dejar de trabajar por dos años y ver qué pasa, me dijo. Nosotras, las plantas, venimos de antes. Nosotras, las plantas, permaneceremos después. Ese texto es decidor para analizar la autoexplotación a la que nos sometemos, la falta de perspectiva que obtura nuestras miradas sobre el presente y nuestras proyecciones sobre el futuro”, señala su dramaturgo y director, Ignacio Tamagno.
En ese sentido, “Póstuma” tiene relación con la renuncia, proponiéndola como una alternativa: la renuncia no a la vida, sino a determinados modos de vivir en una sociedad violenta. También a “la soberbia del ser humano como supremacía, entendiendo que el mundo es mucho más que la convención que nosotros nos hemos inventado de él”, sentencia.
Siguiendo la línea de investigación abierta por el director argentino en creaciones anteriores, el montaje trabaja la idea de una obra-instalación. En este sentido, la obra sitúa a más de 50 plantas en escena, que envuelven al actor como un ser vivo más, en un clima de ensoñación post-humana.
En esta experiencia escénica inmersiva, de estética minimalista, se crea un relato cargado de potencial poético que apela fuertemente a la sensibilidad e imaginación de cada espectador e invita a disfrutar de las posibilidades performáticas de la palabra, la sonoridad, la escucha y la soledad en escena.
“Es un texto que transita de forma poética en muchos temas, tiene esa belleza de la palabra que uno se deja llevar. La relación con las plantas para mí tiene que ver fundamentalmente con la paciencia, ver que el paso del tiempo no es algo perdido, sino un aprendizaje”, comenta su protagonista, el actor Freddy Araya.
Por último, la obra invita a renunciar a determinados modos de vivir, imagina nuevos devenires, nuevas interconexiones y nuevas escuchas: “La obra plantea temas universales, traspasa los países en que vivimos y dialoga con los regímenes mundiales que agotan y oprimen las posibilidades de vida. Vivimos bajo una explotación muy fuerte, en los afectos y en el trabajo y no somos tan conscientes de ello. Hay una depresión latente que nos atraviesa en la sociedad. Entonces en la obra hay algo de parar la máquina, hacer un abandono de tareas, la renuncia como posibilidad política frente a una actualidad donde las perspectivas de futuro parecen agotadas”, finaliza Tamagno.

¿CUÁNDO? 5 al 27 de abril ¿DÓNDE? Centro GAM ¿CUÁNTO? $7.000.- General $4.550.- Estudiantes, Personas mayores 60+ y Personas con discapacidad MÁS INFORMACIÓN AQUÍ
AFICHA ARTÍSTICA
Dramaturgia y Dirección: Ignacio Tamagno
Actor en escena: Freddy Araya
Asistente de Dirección y Producción: Javiera Mendoza
Diseño escénico: Catalina Devia
Diseño sonoro: Petra Banke
Fotografía: Marcos Rostagno
Asesoría instalación plantas: Fernando Ocampo
Producción General: Ignacio Tamagno y Freddy Araya
Instituciones asociadas: Checoeslovaquia y The Plant Store
Coproducción internacional GAM